10.7.13

Declaración de principios - Grotowski

Declaración de principios
Jerzy Grotowski
extracto de “Hacia un teatro pobre”



I


El ritmo de la vida en la civilización moderna se caracteriza por una serie de tensiones, un sentimiento de destrucción, el deseo de ocultar motivos personales y la adopción de una diversidad de papeles y de máscaras para la vida (para la familia, para el trabajo, ante los amigos o por la vida comunitaria, etc.). Un deseo de ser "científicos", es decir, actuación discursiva y cerebral, para seguir los dictados de la civilización. Al mismo tiempo queremos pagar tributo a nuestros instintos biológicos, o en otras palabras, a lo que podemos denominar placeres fisiológicos. No queremos restricciones en esta esfera. Por tanto entramos en un doble juego de intelecto o instinto, de pensamiento y emoción; tratamos de dividirnos artificialmente en alma y cuerpo. Si tratamos de liberarnos caemos en el caos biológico. Sufrimos sobre todo de una ausencia de totalidad, nos desperdiciamos, nos malgastamos.
El teatro ofrece una oportunidad para lo que podríamos llamar integración, mediante la técnica del actor, mediante su arte que le permite al organismo vivo luchar para encontrar objetivos más altos si descartamos las máscaras; si se revela la sustancia verdadera se logra una totalidad de reacciones físicas y mentales. Esta oportunidad puede tratarse de manera disciplinada, con conciencia plena de las responsabilidades que implica. En ello podemos encontrar las posibilidades terapéuticas que el teatro encierra para la gente de la civilización actual. Es cierto que el actor lleva a cabo ese acto, pero puede hacerlo sólo mediante un encuentro con el espectador - en la intimidad, visiblemente, sin esconderse tras de un camarógrafo, de un escenógrafo o de una cosmetóloga -, en una confrontación directa con él y hasta “a pesar de él”. La actuación del actor es una invitación para el espectador porque desecha los compromisos, porque exige la revelación, la apertura, la salida de sí mismo, como un contraste a la cerrazón vital. Este acto puede compararse al acto del amor más genuino, más arraigado entre dos seres humanos; ésta es sólo una comparación, porque no podemos explicar esa “salida de sí mismo” sino a través de la analogía. Este acto, paradójico y limítrofe, es un acto total. En nuestro concepto resume los más profundos deseos del actor.

Máximas de José de San Martín

José de San Martín escribió en 1825 las llamadas "Máximas para mi hija Mercedes". Son las siguientes:

  1. Humanice el carácter y haga sensible a su hijo, aun con los insectos que nos perjudican. Sterne le abrió la ventana a una mosca para que saliera y le dijo: "Anda, pobre animal, el mundo es demasiado grande para los dos".
  2.  Inspírele amor a la verdad y odio a la mentira.
  3. Inspírele una gran confianza y amistad, pero unida al respeto.
  4. Estimúlele su caridad hacia los pobres.
  5. Y respeto sobre la propiedad ajena.
  6. Acostúmbrelo a guardar un secreto.
  7. Inspírele sentimiento de indulgencia hacia todas las religiones.
  8. Y dulzura con los criados, los pobres y los viejos.
  9. Que hable poco y sea preciso.
  10. Acostúmbrelo a estar formal en la mesa.
  11. Y a amar el aseo y despreciar el lujo.
  12. Inspírele amor por la patria y por la libertad.