7.12.13

Entrevista a Charo Francés

El camino a la libertad: Un lugar donde la ficción y la realidad se mezclan con la creación.

De los inicios de una vida, profesión y carrera, a los fundamentos que sostienen a Malayerba, un grupo de teatro fundado en Ecuador. Charo Francés, una de las creadoras, habla con Araceli Arreche sobre su historia, la actuación, la búsqueda de un lenguaje y sobre cómo, encerrado en un cuarto, uno puede escuchar el mar.

Araceli: Sos Charo Francés ¿no?
Charo: Francés como un señor de Francia.
Araceli: Bien, no, no porque pueden tildarlo como quieran. Charo Francés es parte actriz, parte directora. A mi me gustaría que, primero, ella habla de ella misma y de lo que sucedió un poco de antes de arrancar en Malayerba, que viene con más de tres décadas de ideas... Pero en principio me encantaría que Charo se presente, que presente a Charo.
CH: Me llamo María del Rosario Porque en España, en mi época, todo el mundo se llamaba María de algo. Yo soy María del Rosario. Nací en Diciembre de 1949. Lo que quiere decir que hacía 10 años que había terminado la Guerra Civil española que todavía España era un intento de levantarse. Nazco en el contexto de una familia de clase media, media hecha mierda. Con un padre vencido. Nunca supe que hizo en la guerra, nunca habló de esto, lo que significa que debió haber hecho muchas cosas. Él de una familia citadina, urbana, donde la mayoría son músicos y mi madre campesina de la frontera con Francia. Una persona apenas letrada.



Nazco en ese contexto, en esa familia y me acostumbro a callar. Franco decía que nos callemos y mi padre decía que nos callemos y había una norma de silencio. Supongo que ahí empieza todo, en ese silencio, en ese autoritarismo total. Y por suerte con esta parte de familia musical que aunque no hablaban tocaban. Lo primero que quise primero era ser director, no directora de orquesta. Ser director porque solo habían directores, no lo conseguí como es obvio y bueno pues ahí empieza la historia de mis fracasos. Yo soy una señora que ha fracasado permanentemente.Quise derrotar a Franco. No pude. Quise estudiar en una universidad decente pero me vi abocada a estudiar en una del Opus Dei. Me dediqué a estudiar filosofía y lengua filología. En tercer año le dije a mi padre que quería ir a estudiar teatro. Me dijo que primero termine la carrera y que luego ponga el prostíbulo donde yo quiera. Así lo hice, terminé la carrera y le dije a mi padre que cuando quisiera pasara a buscar el título de filósofa, que todavía hoy sigue en la secretaría de la universidad.
Fui a Madrid, donde había visto un grupo de teatro excelente. Este grupo se llamaba TEI Teatro Experimental en Madrid. Mi primer maestro de actuación fue el Señor William Leyton. La principal enseñanza que él me dejo fue, el día que yo le dije "me voy del grupo", me dijo: "vete, vuela, toca, mira, escucha, saborea, míralo todo, huélelo todo, tócalo todo, saboréalo todo, escúchalo todo." Estudié con ellos durante un tiempo, trabajé con ellos y luego me fui a Inglaterra. Estuve tres años y medio alí hasta que tuve una buena idea, que fue la de tener un retoño, así que volví a España y parí. Tuve una hija que con mi marido, mi buen marido de aquel tiempo, que no es este que tengo ahora (Arístides), que también es un buen marido. Entonces mi buen marido de aquel entonces me dijo Charo vamos a Ecuador que somo más necesario allá que acá en España. Entonces fuimos a Ecuador, a hacer la revolución, a sacar a todos los ecuatorianos de la miseria, re-distribuir la riqueza. Otro fracaso más. Ya llevo 34 años de fracaso rotundo. Luego quedé viuda, pero encontré otro chico que me gustó y sigo con él. Juntos hicimos Malayerba.
A: ¿En qué año llegaste más o menos?
CH: Yo llegué el 23 de Agosto de 1978. Fui a ver un festival ecuatoriano donde se presentaba un montón de obras. Pero eran todas hechas por un mismo grupo que era malo, muy malo. Pero en ese grupo había un hombre que tocaba el piano, y lo hacía muy bien. Tenía un pelo rizado precioso y actuaba como los ángeles. Entonces dije, con este me quedo. Me enganché a éste, Artístides, y a otra argentina Sussana Pautasso, Cordobesa. Con ellos dos fundamos el grupo Malayerba. Peleábamos tanto que no se decir cuando fue exactamente que nació el grupo.
A: Los libros dicen '79.
CH: Los libros dicen '79. Los investigadores, la única gente inteligente que hay en el teatro, dicen que se considera que la historia de un grupo de teatro empieza con su primer estreno público. En cuyo caso el Malayerba nacería en Julio del '81 con el estreno de Robinson Crusoe o 20 años de terror.
A: Cuando pienso en Malayerba pienso en una condición de exilio como irreparable ¿no?
CH: Yo donde peor trabajo ahora es en mi tierra. Me pongo muy nerviosa. En cambio en Ecuador siempre eres un extranjero, y eso nos ha liberado y permitido hacer cualquier cosa. Creo que esa no pertenencia si bien duele, en más de un aspecto en cambio te libera de la necesidad de quedar bien, de hacer las cosas bien, de ser aprobado, porque no le interesas a nadie, estás solo. Para alguien que pretende crear, ese exilio lo libera.
A: ¿En qué momento de la actuación te encontrás cara a cara con la creación?
CH: Yo he sentido en algunos momentos de mi vida, en el escenario, algo que no se definir y que yo digo: ¿Será esto es la creación? Porque en algunas de mis funciones percibo ese algo, que a lo mejor es crear. Pero en la mayoría esto no sucede, sólo pienso en "pucha ya me equivoqué en el texto, mierda" o "este idiota de la luz quedamos en que iba hasta aquí y me la han corrido". Yo paso la mayoría de las funciones intentando buscar "eso" y son pocas las ocasiones en las que me encuentro simultáneamente, con consciencia plena, en un lugar real, y en el lugar que ocupo en la ficción. Has visto que una hace el amor y hace el amor y hace el amor y a veces es muy bueno, y otras más o menos. Bueno pues yo pienso que  con la actuación pasa algo parecido. Uno lo hace, lo hace y dale con la función y dale con otra función pero son pocas, al menos , en mi caso, en las que realmente sucede eso de la creación.
Nosotros siempre estamos adentro y afuera de la realidad.
Coexistimos en distintos niveles. Mientras hablo de una cosa estoy pensando en otra. Tenemos estratos que conviven tranquilamente sin que se nos hagan mayor problema. Yo siento que alcanzo algo fantástico cuando no soy sólo el personaje, sino que soy yo y además soy el personaje. Estamos las dos ahí. Ella está un poquito adelante y yo la sostengo un poquito detrás. Y puedo estar en un cuarto cerrado, pero hay un yo que escucha el mar, y si estoy muy muy concentrada, hasta siendo la humedad.
A: ¿Quién escribió la primer obra?
CH: La primer obra la escribí yo. Un desastre total. Todos en el grupo me decía que era horrible. Entonces yo dije "no escribo más". Arístides era el que más insistía en que hagamos nuestro propio teatro, nuestra obra. Y él empezó a escribir. Lo que pasa es que nosotros al principio entendíamos la creación colectiva como una cosa muy complicada., creación colectiva significaba para nosotros en ese momento que nadie más era más importante que nadie, que no había jerarquías. Pero eso no es cierto, es decir, cuando entre los seres humanos nos encontramos se establece siempre funciones que dan más poder en un campo, o en otro, o en varios. Necesitamos mucho tiempo para entender que creación colectiva no es que todos hagamos de todo. Ni que tiene que haber un director, un escenógrafo, que tiene que un, un,un,un... En "pluma" hay una propuesta que viene de Arístides, que él había scrito y dijo ustedes traigan posibilidades de vestuario, de uso del espacio, de uso de la luz, de uso de todo. De pronto la obra apreció y estaba intervenida y afectada por todos y cada uno de los Malayerba. Irremediablemente. No por ideología sino por los hechos.
Nuestra metodología es un resultado de lo que hacemos o de lo que no. No es previa a lo que hacemos y se nos cae. Es decir, debe haber algo que subsiste. Y de lo que tú no tienen conciencia porque estás ahí dentro, eso que llama cultura de grupo, tiene que estar ahí.
A: No se trata de trabajar en libertad porque muy pocas veces uno puede trabajar en libertad total. Lo que uno trabaja es con la libertad como condición de posibilidad.
CH: Eso es. Ese es el fundamento. Es decir lo que nosotros tratamos es de acceder a la libertad y no preocuparnos de lo que de ahí resulte sino que el intento es ir hacia la libertad.
Entonces es difícil decir qué hacemos. Si hay algo que me preocupa, es que en la actuación  venimos haciendo lo mismo hace siglos. Nuestro cuerpo lógicamente no ha evolucionado mucho desde hace unos cuantos años o al menos que sepamos nosotros. Entonces es muy difícil  evolucionar como actores y uno mira la escenografía, mira la dramaturgia y dice pucha hay cambios, hay cambios muy importantes ¿no? Pero yo en la actuación digo no, nosotros no cambiamos, el ser humano no ha logrado cambiar. Y claro tampoco puede cambiar por decreto o sea porque te propones cambiar. Hagamos, actuemos, modernamente, globalizadamente. Esto va a cambiar, pero nosotros ya no estaremos aquí. Es que están cambiando las relaciones humanas, con internet y las redes socailes y está cambiando la manera de comunicarnos. Eso quiere decir que va a cambiar la actuación ¿verdad? Pero claro yo todavía no sé en qué consiste el cambio. La actuación de alguna manera lo que hace es sintetizar la relación humana. En el siglo XX hablábamos, hablábamos hasta que alguien nos dijo no, estamos hablando mucho mejor trabajemos con el cuerpo. Y empezamos a hacer ademanes, a correr, a saltar, a sudar, a hacer esto, a comunicar también con la espada y con nos sé qué y con sé cuantos. YO creo que lo estamos intentando, lo estamos buscando. LO que yo encuentro en mi vida personal, es una cantidad de ruidos horribles, mucho ruido todo el tiempo.
A: Quizás habría que volver a esta política del silencio para contrarestar esta necesidad moderna de decirlo todo.
CH: Los actores tenemos que competir con otros medios de comunicación y entretenimiento, como la tele, donde todo es estímulo y ruido, uno detrás del otro. Y cuando pisamos el escenario, sentimos que también tenemos que inundarlo con estímulos. Nos da miedo el silencio en escena.
El mismo espectadora, si tú te detienes dice ¿Qué le pasa? ¿Se olvidó el texto? Estamos en un moneot del ser humano donde los cambios han sido tan importantes, tan grandes, que los actores no los alcazamos todavía. Tendrá que pasar un tiempo para saber que lenguaje nos compete. Yo me siento anticuadísima, pero no proque tengo 60 años, sino porque no encuentor la manera de actuar para el hombre de hoy más efectivamente. Sin embargo los espectadores siguen yendo al teatro. Algo hay que hace que el espectador vaya ahí. Yo no sé é es, para mí es un lugar donde desaparecer el bien y el mal, desaparece el juicio en el escenario para mi y es como una especie de territorio muy antiguo, que apareció antes que Dios, cuando todavía no había juicio. Yo, en el laboratorio que dirijo en Malayerba, les digo: "Chicos esto, no me importa que aprendan o no, mi único interés es que puedan liberarse del bien y el mal. Volvamos a inventarnos como seres humanos, desenjuiciémonos, ayudémonos a vivir. La vida es un ratito ¿no?" Mis ejercicios empiezan así en el laboratorio, con una nueva invitación que todos mis alumnos se vayan por la inutilidad del oficio uno, después les digo ¿Me han escuchado? Salgan, pues, hijos de puta y todos salen. Luego les digo entren y les grito nunca más, aquí en el Malayerba nunca más obedezcan, la obediencia es enemiga del actor. Otro ejercicio es sobre la prisa. Este es el único oficio donde no puede haber prisa, en la prisa  no se haya nada. Tómate el tiempo y sí te da sueño mientras miras, entonces duerme. Hay algunos niños que duermen en clase y yo digo ¿Por qué no? Si tiene sueño, si necesita olvidar, duerme. Hagan lo que quieran, es otro de mis ejercicios. Uno de los más difíciles.
A: Claro, porque hay que decidir en principio.
CH: Ellos quieren que yo les diga lo que hay que hacer, yo les digo no chicos esa es la escuela, esto es Laboratorio. Es una búsqueda permanente que trasciende el escenario y ca directo al ser humano. No porque seamos muy sabios sino por necesidades propias, lo que uno busca en todo lo que hace es proyectar las propias necesidades. Para abstraer una idea primero hay que tener la idea, sino no la puedes abstraer. Yo le sdigo a los chicos todo lo que les digo métanselo, agarren todo para que luego lo puedan tirar, pero tienen que agarrar, chupen todo y luego digan esto me interesa, esto también, esto no. NO puedes saber que quieras sino tienes nada. Agarren todas las imágenes, todos los olores, todo lo que les atraiga agárrenlo par ustedes, háganlo suyo y luego ya van a ir procesando. Es imposible elegir sino tienes entre qué elegir.

Por Camila Mejía

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